domingo, 31 de diciembre de 2017

Mi despedida de Twitter

Ahora sí. Han sido casi 7 años con bastante intensidad en  Twitter. Aunque abrí la cuenta en agosto de 2010, realmente empecé a tuitear en abril de 2011. Durante algo más de cuatro años, hasta mediados de 2015, estaba orgulloso con la red social y de las opiniones y contra-opiniones que se vertían. Había por parte de todos un gran deseo de cambio, de relación, de que las cosas se hicieran bien, de intercambio de ideas, en fin, de participar en el común destino de todos, que hacía Twitter muy interesante.
Pero poco a poco, este buen ambiente se fue relajando. Todos queríamos imponer nuestro criterio, nuestra forma de ver las cosas. Se fue perdiendo el diálogo – las interacciones – para pasar a ser un sitio donde dejábamos nuestra opinión y basta.
El sentido del humor, en gran medida, desapareció. Algunos querían hacer prevalecer su posición social sobre los demás, llegaban incluso al insulto despreciativo, cambiando la percepción que uno tenía de ellos. Al final, algo virtual acabó siendo como la vida real. Otros, con el complejo de tuit-star, sentenciaban y bloqueaban sin ton ni son: Ignacio Escolar, Hermann Tertsch, Pío Moa, Pablo Iglesias, González Pons, Tony Cantó, Mª Antonia Trujillo,…etc. Una pena, solo buscaban alabanzas a su ego, no críticas. Otros que pasaron períodos difíciles y encontraron en Twitter afecto y apoyo, pronto se les olvidó y les volvió a florecer la vanidad.
Hoy ya Twitter para mi es solo un medio de enterarte de las noticias sin tener que buscar en los periódicos. Siempre hay alguien que en pocos minutos lanza la noticia. Luego solo te queda contrastar las fuentes y ampliar la información. Y poco más.
Twitter en si, tampoco ha sabido desarrollar el gran potencial que tenía. Ha hecho muchos cambios buscando ese liderato en las Redes Sociales, pero nada. Todo ha sido en vano. Yo estimo que hoy comparado con 2013 o 2014, su potencial e influencia ha caído más del 50% o 60%.
Una red social donde la inmediatez, es decir el tiempo real, jugaba a su favor se ha dejado comer el terreno por Facebook, una red social menos inmediata e incluso menos interactiva en un principio.
También, el no haber sabido acabar a tiempo con los trolls o los perfiles falsos, que no anónimos, ha sido parte de su fracaso. No debían de haber permitido desde el principio ningún tipo de amenaza, insulto o propaganda terrorista. Apoyar por omisión este tipo de perfiles, les ha causado un gran deterioro.
            En fin, la vida sigue y hay que seguir aportando nuestro pequeño grano de arena a esa gran playa que es el mundo, de la manera que sea.
            Feliz año a todos y a todas.


Y unos días después de escribir este post, veo en Twitter esto:


No sé, pero me da que Twitter va ya cuesta abajo y sin frenos