sábado, 10 de febrero de 2018

Se te pasó el arroz, Pablo




Pablo, tuviste en tus manos un caudal de ilusión y esperanza como pocos. Pero lo dilapidaste. ¿Por qué?
Cuando tras el 15M surgió tu partido político, muchos jóvenes y no tan jóvenes pensamos que podría entrar aire fresco en la política, que tanto se necesita. Pero en poco tiempo muchos nos dimos cuenta de que eras un farsante y un oportunista. Sí, así lo demostraste tras las elecciones de 2015, cuando podías haber apoyado aquello que surgió entre el PSOE y CIUDADANOS, que algunos llamaron “El Pacto del Abrazo”. Os hubieráis convertido en la llave del gobierno y haber influido en la política. Pero tu egoísmo y tú falta de sentido político nos llevó a unas nuevas elecciones. Y con ellas a un nuevo mandato de Rajoy.
Incluiste a los comunistas de Garzón en tu programa y con ello ya te desenmascaraste del todo. Si tus condescendencias con la Venezuela de Chávez o la dictadura de Irán, podían ser resultado de una juventud alocada, la reivindicación comunista, la admiración a Lenin o a Otegi y la dudosa posición al desafío secesionista catalán , ya no dejan lugar a dudas, solo queréis desestabilizar a España, con no sé que objetivo o fin.
Te presentabas ante el rey sin guardar un mínimo de respeto, no a él, sino a lo que representa (no soy monárquico, quede claro), que hoy por hoy es la primera institución del estado. Mientras, te engalanabas con un smoking, dos tallas más grande, para asistir a los premios Goya. ¿Cabe mayor despropósito?
Hoy ya el partido que lideras está en franco retroceso. Las divisiones y las purgas son el pan de cada día. En las comunidades y ayuntamientos que tenéis responsabilidad, hacéis el ridículo y nada más. No hay una sola cuestión que haya demostrado que hay otra política, más allá de la crítica a los antecesores y el cambio de los beneficiarios por sus gestores. Antes eran unos y ahora son los vuestros. Sigue el nepotismo más descarado.

Claro, que no hay mal que por bien no venga, y con el historial acumulado durante estos años ya solo puedes recabar el voto de aquellos que esperan que el estado, o sea los demás, les mantengan.
Una pena Pablo, ya no tienes cara de vicepresidente. Todo lo más de ´maître´ de un dos tenedores.